Aprendiz y sabio: ¿Existe una edad para aprender?

Existen frases como «El saber no ocupa lugar», «Siempre hay algo nuevo que aprender»

Lo cierto es que hoy en día tenemos que estar siempre actualizados, ir reciclándonos o incluso debemos reinventarnos, cambiar de profesión y adaptarnos al mercado laboral cada vez más cambiante. Ya no es tan raro el aprendizaje en la edad adulta. Estudiar o aprender cosas nuevas forma parte de nuestro día a día.

Sin embargo, a veces durante el aprendizaje podemos ser presa de la frustración o del sentimiento de torpeza. Incluso podemos sentirnos mayores y refugiarnos en la tan recurrida excusa: «si fuera más joven…aprendería a…» o «Me gustaría saber hacer… « Podemos encontrar miles de excusas como éstas, cuya finalidad no es otra que la de ocultar nuestro miedo al fracaso.

El aprendizaje es un proceso que dura toda la vida y a su vez, una de las experiencias más bonitas de la vida  es aprender. Sin embargo, a veces se nos olvida en qué consiste el aprendizaje y lo duro que puede llegar a ser. Olvidamos qué emociones lo acompañan, qué conexiones neuronales se producen cuando aprendemos y en consecuencia, olvidamos disfrutar de este proceso tan valioso como minucioso.

Es como si llegada una determinada edad, no nos permitiéramos admitir que hay ciertas habilidades  que  no hemos adquirido y por temor a mostrar nuestra torpeza en esos nuevos aprendizajes, elegimos la ignorancia. Una ignorancia teñida de arrogancia, pues preferimos no aprender a mostrarnos vulnerables y mostrar un ápice de incompetencia, por miedo a ser juzgados por los demás o por nosotros mismos.

aprendizaje

¿Pensáis que existe relación entre la torpeza y el aprendizaje?

Naturalmente que existe relación. Al conocer las distintas fases de competencia de Thomas Gordon, vemos que sentirse «torpe» en la adquisición de una habilidad forma parte del proceso de aprendizaje.

¿Y entre la torpeza y la edad? ¿Existe relación?

Hemos de saber, que tengamos la edad que tengamos, tenemos la oportunidad de seguir aprendiendo. No existen conocimientos censurados o prohibidos para una determinada edad. Sólo somos nosotros mismos los que podemos censurar dichos conocimientos porque consideremos que somos demasiado mayores para aprenderlos. En ese caso, estaremos limitándonos e impidiéndonos disfrutar del proceso de aprender para evitar sentirnos torpes. ¡¡Nos estaremos perdiendo algo importante!!

¿Y Cuáles son esos miedos que nos inhiben?

Los principales miedos que pueden frenar nuestro actuar  son el miedo al fracaso, miedo al ridículo, miedo al qué dirán…

¿Y qué ocurre si nos enfrentamos a nuestros miedos y no nos dejamos frenar por ellos?

Entraríamos en esa tercera fase del aprendizaje de Thomas Gordon, (y que en otro artículo explicaba en más detalle) conocida como la «conscientemente competente«, donde empezamos a ser conscientes de que vamos aprendiendo.

 Atrevámonos hoy a buscar nuestro aprendiz torpe y libre y hallaremos mañana, un hombre sabio. 

¿Acaso no creéis que merece la pena sentirse torpe, si con ello se consigue aprender algo nuevo?

 

 

María Hernandez

2 comentarios en “Aprendiz y sabio: ¿Existe una edad para aprender?

  1. Excelente artículo. Es sencillo, pero el mensaje es muy importante: debemos seguir aprendiendo siempre. Creo que esta actitud es fundamental para disminuir el deterioro cognitivo con el avance de la edad. Además, tener esta actitud desde la juventud posiblemente pueda salvarnos del Alzheimer en la tercera edad.

    En fin, gracias por este artículo y un saludo

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